Historias de terror: la cucaracha voladora

Quién iba a pensar que el paraíso de Roatán escondía estos
monstruos!
Con los años todo se acentúa. Y así como la sabiduría y la madurez se dejan caer, las mañas se hacen profundas y los miedos se convierten en fobias letales

Mi fobia es a los insectos. Todo tipo de insectos, pero especialmente los que vuelan. Y dentro de los que vuelan, las polillas son mi fobia principal, seguidas por las cucarachas. Quiero aclarar desde ya que YO SÉ PERFECTAMENTE QUE NO HACEN NADA. No es un asunto de peligro, es un miedo irracional de mi mente enferma.

En fin. Dentro del universo de las cucarachas, yo había escuchado sobre las que vuelan. En Santiago no hay, pero yo sabía que salir a recorrer implicaria encontrármelas en algún momento. Y ese momento llegó tras 5 meses de viaje. Apareció la tan temida cucaracha voladora

Fue en la casa de una de mis anfitrionas de couchsurfing en Roatán, Honduras, lo cual fue aún peor porque lo que más quiero siempre que estoy invitada en la casa de otra persona, es no molestar. O molestar lo menos posible. Y mi fobia implica, siempre, molestar mucho.

La vi cruzar por el piso inofensivamente. Y altiro mi grito reflejo se manifestó. Pero cuando la vi volar me fui a la conchetumare y quise morir en el acto realmente perdí mi compostura. 

Estuve mucho rato sin poder estar tranquila, mirando para todos lados, a pesar de que mi anfitriona hizo intentos por encontrarla y por calmarme. Me decia que durmiera sin miedo, pero yo no podía, porque sabía que estaba en algún lugar de la cabaña. Luego de varios intentos fallidos, finalmente Ceci pudo acabar con ella. Y yo respiré un poco, peeeeeeeeero comenzaron a invadirme pensamientos del tipo “¿y si no era la unica, y si hay otras aquí ahora conmigo right now en este preciso momento mismo?”. 

Y así figuro escribiendo este post con el miedo que se niega a abandonar mi cuerpo. También hay lagartijas pequeñas dando vuelta (eso lo vengo viendo desde Costa Rica), pero afortunadamente no me asustan tanto. Me dan una impresión bastante ENORME, pero puedo ignorar su presencia en las casas. 

Ahora, la cucaracha voladora es otra historia. Sé que en algún momento iré a acostarme porque me la ganará el sentido común. Pero hoy será una de ésas noches...  Es probable que no duerma o duerma muy poco. Ya tuve una en Granada, Nicaragua, en que no pude dormir porque sabía que había un bicho volador dando vueltas. Me acosté con mi zapato al lado... Como si eso sirviera de algo. 

Intenté PNL, intenté hipnosis y he intentado reflexionar sobre lo estúpida que soy, pero mi fobia no entiende de razonamientos humanos lógicos

No soy feliz de tenerla conmigo, mucho menos porque termino molestando a personas buena onda que tienen que lidiar con mis problemas mentales (en Santa Marta me cambiaron de habitación porque vi una cucaracha y no la pudieron encontrar para matarla). Pero bueno. No me queda otra que acudir al ajo y agua: a joderme y aguantarme. Y a los que me rodean, el señor los recompensará en la otra vida

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