CORRESPONDENCIA VIAJERA

He pensado mucho en el título de esta actividad-iniciativa. Pero como los títulos no son lo mío, quedó como "Correspondencia viajera".


Es una idea que se me ocurrió hace mucho tiempo, casi junta con mi viaje, y que busca darle una vuelta al concepto tradicional de regalo.


Como me voy de viaje, salvo que los regalos sean justamente las cosas que necesito; no podré llevarme ninguna demostración de cariño expresada a través de un presente. Entonces, para que igual exista este lazo especial, inventé este proyecto.


Es muy simple. Consiste en que cada amigo me va  a escribir una carta. Eso es todo. Peeeeeeeero, tiene sus instrucciones. La carta debe venir en un sobre que debe especificar las circunstancias / momento / espacio en que debe ser leída. Además debe tener la dirección a la que debo responderla.


Entonces, por ejemplo, un amigo me escribe una carta que dice: Para ser leída en Montevideo. Otra puede decir: Para ser leída en una puesta de sol. Para ser leída cuando estés triste. Para ser leída cuando encuentres la playa perfecta. Etc.


Y yo tomo nota de esas instrucciones y las leo en los contextos, lugares o circunstancias para las que han sido pensadas. Incluso un mismo amigo me puede escribir más de una.


Es muy lindo esto. Después de leer, yo escribiré la respuesta y la enviaré a la dirección indicada.


Definitivamente una de las mejores ideas que se me ha ocurrido en la vida.


Y a esta idea, vamos a sumar otra idea que se llama "El libro viajero". El libro viajero recoge el mismo concepto de la carta en términos de instrucciones. Cada amigo que desee participar me recomendará un libro, puede ser su libro favorito, un libro que sepa que me va a gustar, etc; y me dirá dónde debo leerlo. Idealmente en términos geográficos amplios: país o situación de naturaleza (playa, parque, etc) pues no definiré el 100% de las ciudades en que estaré antes de irme; sino que se irán sumando.


Lo bueno de ésta es que la recomendación puede ser hecha en cualquier momento porque el libro lo llevaré en formato electrónico. La carta, en cambio, debe ser entregada en persona durante mi despedida o cuando nos veamos alrededor de esa fecha, pensando en quienes no van a ir a la despedida.


Y bueno, ojalá que otros viajeros tomen esta iniciativa y se convierta en una tradición. O quizás todo esto ya existe y no es ni una novedad. Puede pasar.

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